“That’s funny…” (“qué chistoso…”) fueron las palabras que Alexander Fleming dijo al descubrir que una de las placas de cultivos de estafilococo dorado que tenía en su laboratorio estaba contaminada por moho –lo que no era nada raro– y que las bacterias a su alrededor estaban muertas, lo que sí era muy raro. Este afortunado accidente representa uno de los mayores avances para el sector salud en todo el mundo: Fleming acababa de descubrir la penicilina.
Fleming ya había hecho otro descubrimiento, también accidental, de gran importancia para la salud: la lisozima, una enzima que propicia la lisis –ruptura– en la membrana celular de ciertas bacterias, lo que Fleming encontró al exponer cultivos de bacterias a la mucosidad nasal de un paciente de catarro común. La lisozima está presente en diversas secreciones, como las lágrimas o la saliva, es parte de nuestro sistema inmunitario y juega un papel relevante en los procesos de algunas enfermedades. También le damos uso de manera paralela al extraerla de la clara del huevo y utilizarla para el control de bacterias en la producción de vinos.
La capacidad de observación de Alexander Fleming no solo quedó patente en sus dos famosos descubrimientos accidentales sino también en el trabajo que desarrolló como médico en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial, en donde notó que el uso de antisépticos para tratar las infecciones en las heridas de metralla a menudo empeoraba las lesiones. Fleming llegó a la conclusión de que los antisépticos funcionaban bien en las heridas superficiales pero no en las lesiones profundas, donde las bacterias anaeróbicas encontraban protección, además de que los mismos antisépticos removían agentes que podrían ser benéficos para el paciente. Esto lo demostró por medio de un experimento que presentó en un artículo para la revista médica The Lancet.
Alexander Fleming nació en Escocia hace 135 años, el 6 de agosto de 1881. Fue el séptimo entre ocho hermanos y medios hermanos y a los 14 años de edad se mudó a Londres para estudiar en el Real Instituto Politécnico, que ahora es la Universidad de Westminster. Su vida estaría marcada por múltiples y afortunados “accidentes” que más tarde redundarían en importantes acciones para promover la salud alrededor del mundo.
A la edad de veinte años, un tío de Fleming falleció y le dejó una herencia de 250 libras esterlinas, que serían el equivalente a unos 650,000 pesos en la actualidad. Uno de sus hermanos, Tom, quien ya tenía establecida una práctica médica, convenció al joven Alec –como le llamaban– a usar ese dinero para seguir sus pasos y en 1903 ingresó a la Escuela de Medicina del Hospital St. Mary, graduándose en 1906 en Medicina y Cirugía. Fleming podría haber optado entre diferentes centros de estudio, pero se decidió por el St. Mary porque anteriormente había competido como soldado del Regimiento Escocés de Londres contra el equipo de water polo de aquella institución. Posteriormente se hizo miembro del club de tiro de St. Mary y eso fue otro golpe de suerte.
Para buscar una posición como cirujano, Fleming debía abandonar el St. Mary, pero el capitán del club de tiro quería retener a Alec debido a su habilidad como tirador y para ello le convenció de unirse al departamento de investigación de la escuela, donde se convirtió en bacteriólogo asistente de Sir Almroth Wright, pionero en la vacunación y la inmunología. Para 1908, Fleming ya había también obtenido el título de Licenciado en Ciencias con medalla de oro.
La inquietud de Fleming por encontrar medios para combatir infecciones también se muestra en su uso del Salvarsan o “compuesto 606”, desarrollado por el médico alemán Paul Ehrlich para tratar la sífilis pues fue de los pocos médicos en Londres que lo aplicaban, además de hacerlo por vía intravenosa, y de allí que se le diera el mote de “Soldado 606”.
Durante la Primera Guerra Mundial sirvió como capitán en el Real Cuerpo Médico del Ejército y al finalizar el conflicto regresó al Hospital St. Mary, donde está el laboratorio (ahora Museo Fleming) en el que sucedió el famoso descubrimiento de la penicilina en septiembre de 1928. Sin embargo, habrían de pasar más de 12 años para que la penicilina pudiera ser producida en masa y administrada a la población en general. A pesar de que Fleming publicó sus hallazgos en 1929, no fue hasta que Howard Florey y Ernst Chain tomaron en sus manos el desarrollo de la penicilina, con fondos del gobierno americano y del británico, que la producción del antibiótico tomó forma. En 1945, Fleming, Florey y Chain compartieron el Premio Nobel en Fisiología o Medicina.
Golpes de suerte y la capacidad de observación de Sir Alexander Fleming han salvado –y salvan, hasta nuestros días– millones de vidas año con año.
Fuentes:
– Alexander Fleming, 1881 – 1955. People and Discoveries, A Science Odissey: http://www.pbs.org/wgbh/aso/databank/entries/bmflem.html
– Alexander Fleming. Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Alexander_Fleming
– Alexander Fleming Biography. Bio.com. http://www.biography.com/people/alexander-fleming-9296894
– Penicilina. Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Penicilina



